El Diseño Orgánico

Diseño OrgánicoMovimiento del diseño que en su primera fase se desarrolló entre 1931 y 1960, y luego desde los años '90 al presente.

El diseño orgánico es un enfoque holístico y humanizador del diseño.

Su método de trabajo consistía en el desarrollo de soluciones integradas, de modo que la totalidad de un esquema arquitectónico se unificaba, generando un efecto general mayor que la suma de las partes.

 En ese enfoque orgánico fue crucial la manera en que los elementos individuales, como objetos o muebles, conectaban visual y funcionalmente con el contexto de su emplazamiento interior y el conjunto del edificio.

También era importante cómo los interiores se integraban con la totalidad del esquema y cómo el propio edificio lo hacía con su entorno, mediante la armonía de sus proporciones, los materiales y el color.

Pero si bien la interconexión y el espíritu de la naturaleza eran la base de la arquitectura orgánica, no solían emplearse formas orgánicas; eso hasta que a principios de los años treinta, Alvar Aalto, uno de los mayores defensores del diseño orgánico, lideró un vocabulario humanizador y moderno de la forma, donde las curvas suaves y sinuosas se opusieron al rígido formalismo geométrico del estilo internacional.

La principal preocupación de Aalto eran las conexiones funcionales, espirituales y emocionales de sus muebles con los usuarios individuales.

Sus ideas tuvieron un alto impacto, sobre todo en los EE.UU, cambiando el rumbo del diseño hacia el movimiento orgánico moderno: de este modo, diseñadores como Eero Saarinen y Charles Eames crearon sillas, muebles realmente revolucionarios, no sólo por la tecnología de punta que utilizaron en la estructura, sino también por el concepto de contacto y soportes continuos, promovido mediante las formas orgánicas ergonómicas y refinadas del asiento.

La aplicación práctica del diseño orgánico Saarinen la llevó a su arquitectura: su obra maestra es la terminal orgánica de la TWA en el aeropuerto Kennedy, uno de los edificios más extraordinarios del siglo XX.

A principios de los años noventa, impulsado por un mejor conocimiento de la ergonomía, la antropometría, los avances en el diseño y la creación por computación, el diseño orgánico emergió con más fuerza que nunca.
Independientemente del material empleado, ya sea natural o plástico, el diseño orgánico expresa toda su potencia cuando su sensual y emocional vocabulario formal conecta con el usuario de manera subliminal, apelando directamente a su sentido innato de la belleza natural.

Tomado de: portaldearte.cl

El Libro de la Tipografía

El Libro de la TipografiaEl Libro de la Tipografía. Adrián Frutiger

'Una tipografía debe estar diseñada de tal manera que nadie repare en ella.'

Tras la aparente simplicidad de esta afirmación de Adrian Frutiger se esconden varios decenios dedicados al diseño de tipografías y al estudio de la forma en que los seres humanos interactúan con ellas. Frutiger se niega a concebir la tipografía como un fin en sí mismo, apuesta por subordinar el diseño a su finalidad práctica de servicio a las personas y defiende que el máximo logro al que puede aspirar el diseñador de tipos es que su tipografía pase desapercibida en su lectura.

La tipografía debe estar adaptada a su contexto: 'Las líneas grises de la página de un libro se leen de distinta manera que las letras de una señalización. Hay una enorme diferencia entre leer tranquilamente sentado en el sillón y esperar estresado a embarcar en un avión. En cualquiera de estas situaciones el lector debe sentirse cómodo. Desde ese convencimiento Frutiger exhorta a los jóvenes diseñadores a no dejarse guiar sólo por la creatividad o las modas, sino también por las circunstancias, es decir, por la finalidad de la tipografía y por el entorno en que ésta ha de figurar.

La larga experiencia de Adrian Frutiger se convierte en estas páginas en un material de incalculable valor tanto para los diseñadores como para los profanos que se acercan con curiosidad a este tema.

Adrian Frutiger, nacido en 1928 en Suiza, es uno de los diseñadores tipográficos más prestigiosos del siglo XX. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Zúrich y se encargó de la adaptación de muchos de los tipos clásicos de la fundición Deberny and Peignot para el sistema de fotocomposición Lumitype hasta que, en los años sesenta, abrió su propio estudio. Frutiger es el creador de tipos tan conocidos como Univers, Meridien, Avenir o Vectora y el diseñador del estándar OCR-B. La señalética del metro de París y del aeropuerto Charles de Gaulle son algunos de sus más grandes proyectos realizados.

Prólogo del Libro

La tipografía adaptada a la vida

Las letras como forma suprema de comunicación visual. Visita a Adrian Frutiger

Podemos leer porque percibimos e identificamos elementos y formas que nos son conocidos. Además, numerosos aspectos parciales influyen en la lectura de esos elementos que llamamos caracteres de imprenta. Esto que suponemos y comprendemos vagamente es muy familiar para Adrian Frutiger, quien conoce como nadie las relaciones recíprocas que influyen en el proceso de la percepción. Él mismo ha contribuido a la investigación de esas relaciones, que siempre están en la base de sus reflexiones. Su sensibilidad infalible para las formas, su mente analítica, sus conocimientos técnicos y su sentido estético han hecho de él uno de los artistas de la letra más conocidos del mundo. La letra impresa ha llegado a ser algo tan natural y cotidiano para nosotros que apenas la percibimos de manera consciente. Nadie dice cuando abre un periódico por la mañana: ‘¡Ajá, letras impresas!’. Ni siquiera percibe esas letras de una manera consciente, lo cual, según Adrian Frutiger, no es nada malo: todo lo contrario. Pues el que la tipografía empleada no sea percibida como tal ‘es el máximo logro a que puede aspirar el diseñador de tipos y el tipógrafo’.

‘Una tipografía debe estar hecha de tal manera que nadie repare en ella’, dice Frutiger, y lo expresa con una afortunada comparación: ‘Si recuerdas la forma de la cuchara con la que has tomado la sopa, es que esa cuchara tiene una forma inadecuada. Las cucharas y los caracteres de imprenta son instrumentos. Las cucharas sirven para llevar un alimento del plato a la boca, y los caracteres para dar al espíritu un alimento que se encuentra en la hoja impresa.’

Frutiger: omnipresente a través de su obra

Esta explicación resulta de gran claridad en medio de su simplicidad. Tras esta comparación en apariencia tan banal, hay varios decenios de dedicación al estudio y el diseño de tipografías y formas, así como al de la conducta humana asociada a ellas. Frutiger nunca ha concebido la tipografía como un fin en sí, sino que siempre la ha puesto al servicio de las personas, es decir, la ha subordinado a su finalidad práctica.

Adrian Frutiger ha impulsado de manera decisiva la tipografía, como no podía ser de otro modo tratándose de alguien que siempre ha formado parte de la élite de los diseñadores tipográficos. A pesar de su éxito, la celebridad nunca ha significado nada para él. Facilitar la actividad de leer y trasladar contenidos de la forma más eficiente son los objetivos que se marcó siempre, sin dejarse desorientar por las modas. Casi como ningún otro diseñador, ha llevado a la tipografía las formas visuales de nuestra época. Tipos de letra ya clásicos y usados en el mundo entero, como Univers, Meridien, Avenir, Frutiger, OCR-B o Centennial son sólo una muestra de la rica obra tipográfica de Frutiger en la que se pone de manifiesto que ha estado a la altura de su época.

Los amigos y admiradores del tipógrafo suizo siempre han coincidido en que Frutiger, en sus fuentes tipográficas y sus trabajos artísticos, ha logrado como ningún otro dotar a las corrientes de la época de unas formas discretas, útiles, razonables, armónicas y prácticas, sin deslizarse jamás hacia lo banal. Para Bruno Steinert, director de la Linotype Library, la obra y la influencia de Frutiger han hecho época: ‘Adrian Frutiger está omnipresente a través de su obra tipográfica -hasta en los rincones más apartados del globo-. Su creación ha dejado una marca indeleble en el mundo de la comunicación’. Steinert tiene razón: basta recordar todos los tipos de letra que Frutiger creó. Ya en 1994 observó Kurt Weidemann: ‘Su creación tipográfica comprende un número apreciable de alfabetos en uso que sobrevivirán a todos esos volúmenes de muestras tipográficas, gruesos como guías telefónicas y llenos de banalidades y arbitrariedades’.

Pero, con toda su merecida fama -si bien lamentablemente casi confinada en los círculos especializados-, Adrian Frutiger sigue siendo un hombre cuya modestia nos admira: ‘No tengo ninguna aureola. Siempre fui un hijo de mi tiempo y eso no podía cambiarlo’, declaró en su 70 aniversario. Y aún hoy, a sus 76 años, Adrian Frutiger es capaz, en una conversación en la que no se observa el más mínimo gesto de autocomplacencia, de hechizar, fascinar, transportar a su interlocutor a otro mundo y hacer de una materia como la tipografía (árida para muchos) un universo de inagotables historias y anécdotas.

Tipografías acordes con su finalidad

‘La tipografía debe ser tan bella como un bosque, no como el desierto de hormigón de un arrabal. Un bosque no es ninguna aglomeración, sino que hay distancias entre los árboles, que proporcionan un espacio para respirar y vivir.’ Lo mismo la tipografía. Si es demasiado estrecha, no puede reconocerse. ‘No deja respirar al lector’, dice Frutiger. Por eso insiste siempre en que la tipografía ha de adaptarse a su entorno: ‘La tipografía debe ser reconocible en fracciones de segundo’. Y ello, piensa él, prácticamente en todas las situaciones. Nadie como él ha creado tipografías para la composición, libros, guías y toda clase de diseños y, a la par, diseñado letras para indicadores dispuestos en espacios públicos.

‘Las líneas grises de la página de un libro se leen de otra manera que las letras de una señalización. Hay una enorme diferencia entre leer tranquilamente sentado en el sillón y esperar estresado a embarcar en un avión’ Pero se halle donde se halle, ‘el lector debe sentirse cómodo’, declara, pues las letras no deben producir malestar o estrés.

Frutiger llevó a cabo profundos estudios de todas las tipografías (incluidas las suyas), y llegó a la conclusión de que las letras usadas en los libros, aunque se amplían al máximo, resultan demasiado cerradas para los letreros de los aeropuertos o las autopistas. Por eso modificó su Univers para adaptarla, por ejemplo, a los indicadores del aeropuerto Charles de Gaulle de París.

‘Una tipografía se compone de elementos blancos y negros: la estructura de la letra, los blancos internos y los espacios entre letras. Las letras empleadas en indicadores deben cumplir, en cuanto a la forma, otros requisitos que las que encontramos en un libro. Cuando se viaja en coche, se corre o se anda, el signo ha de ser reconocible instantáneamente’, afirma Frutiger. Sus fuentes tipográficas creadas a este fin contienen letras y signos abiertos que se reconocen fácilmente, están hechos para ser leídos al instante y sin confusiones.

‘Una letra debe ser tan clara como una flecha’, afirma Frutiger, y esta frase expresa todo lo que hay que decir sobre el tema. Las rotulaciones que no se entienden al primer golpe de vista sirven para confundir más que para aclarar u orientar. Y esto en todos los ámbitos.

También en las señales de tráfico de las carreteras suizas reconocemos la letra de Frutiger. En este caso, no se empleó para la señalización una tipografía ya existente. Frutiger diseñó una tipografía completamente nueva, que permitía una legibilidad óptima de las letras que aparecen en las señales. En esta tipografía, la Frutiger Astra, Frutiger agrandó sobre todo los espacios internos. De ese modo, pueden distinguirse claramente letras como la a o la e, mientras que con los tipos de letra anteriormente usados sólo se veía un punto blanco. ‘El automovilista se metía, por así decirlo, en un agujero blanco’, dice Adrian Frutiger.

Las tareas se presentan ellas solas

Adrian Frutiger no es uno de esos artistas que habitan en una torre de marfil y de vez en cuando reciben la visita de la musa. Tampoco le venía la inspiración únicamente de dentro (de sí mismo), sino que continuamente encontraba problemas, relativos al trato diario con las letras, que demandaban soluciones. A este respecto cuenta Frutiger una anécdota que revela lo que para él es la tarea de un creador de alfabetos: ‘Hace algunos años, encontrándome en la estación, vi a una mujer mayor que intentaba leer un horario de trenes. No conseguía descifrarlo debido a que la letra era demasiado pequeña. Mientras la ayudaba me vi de repente frente a un reto: el de crear una nueva tipografía que fuera la idónea para estos casos’. Así nació el alfabeto Vectora, una tipografía con trazos medios muy grandes que puede leerse muy bien incluso empleando cuerpos muy pequeños.

Y en este contexto Frutiger exhorta a los jóvenes creadores que trabajan en agencias y estudios de diseño a no dejarse guiar sólo por la creatividad, sino también por las circunstancias, es decir, por la finalidad de la tipografía y por el entorno en que ésta ha de figurar. ‘Las letras deben aparecer despejadas y claras. Deben adaptarse a la vida, pues ellas son el vestido de la palabra. Por eso deben subordinarse al contenido de la lectura.’

¿Los últimos de su gremio?

En este contexto, Frutiger constata que en la actualidad hay muchos diseñadores que juegan en la pantalla del ordenador, pero no inventan nada nuevo: ‘Se reforman las letras, pero no se crean desde el principio. Entre estos jóvenes hay algunos muy dotados que comprenden lo que es el fluir de las letras -otros sólo creen entenderlo-’.

Cabe preguntarse si Adrian Frutiger y Hermann Zapf -a quien no hay que dejar de nombrar aquí- son los últimos de ‘su gremio’ que han creado fuentes tipográficas capaces de entusiasmar a las generaciones venideras. ‘Yo no lo creo’, declara Frutiger. ‘Nuestra base era y es la tipografía hecha para la lectura, sobre todo la utilizada en los medios impresos. Pero siempre habrá personas competentes y capacitadas para renovar los materiales básicos y crear cosas nuevas.’ Personas altamente dotadas, como él dice, con un interés especial por algo determinado. Frutiger siempre vio y sigue viendo su tarea principal en la elaboración de fuentes tipográficas sin remates -incitado por sus maestros Walter Käch y Alfred Willimann en la Escuela de Artes y Oficios de Zúrich-. ‘Lo que mejor iba con mi carácter era centrar mi trabajo en las tipografías sin remates. Esto tenía relación en parte con los trabajos que me encargaban, pero también con muchas otras cosas de orden técnico que yo había aprendido.’

Pero Frutiger no sólo creó tipografías para personas, sino también para máquinas. ‘Porque el ojo funciona de manera análoga a una computadora, o, mejor dicho, a un aparato lector gobernado por una computadora.’ Adrian Frutiger desarrolló en los años setenta la tipografía OCR–B, que aún hoy se emplea en las tarjetas de crédito y en las trans- ferencias y cheques bancarios; no existe otro tipo de letra que una computadora pueda leer mejor.

Del mismo modo que ha creado nuevas tipografías para nuevas funciones, Frutiger no duda de que los cambios en los medios materiales traerán consigo nuevas tareas y nuevos retos. ‘Los cambios se producirán de forma inesperada. Pero entonces habrá otros tipógrafos que tomarán como científicos nuevos caminos nunca antes recorridos.’ No da ejemplos, pero todos sabemos que aún hay bastantes tareas pendientes que la tipografía -las nuevas creaciones tipográficas y las nuevas ideas- sin duda podrá abordar. Un buen ejemplo es Internet, donde reina la pobreza tipográfica. Pero hay también otros dominios, como el de la televisión, en los que es urgente cambiar las cosas. Los nuevos medios, concluye Frutiger, requieren nuevos instrumentos.

Frutiger: un perfeccionista


Como asesor, Adrian Frutiger no sólo crea tipografías propias, sino que también realiza nuevos conceptos e inicia nuevas tendencias. En ellos no siempre ha de estar presente la tipografía no formal, objetiva, pues Frutiger es bien consciente de la necesidad de una expresión viva y de una variedad de formas en el papel impreso. ‘La propia letra es una imagen.

Por eso no tengo nada contra las letras de fantasía.’ Él mismo creó hace unos años una nueva tipografía, la Frutiger Stones, que es más moderna y a la vez más rudimentaria que lo que incluso los ‘jóvenes rebeldes’ de la tipografía producen actualmente. Porque Adrian Frutiger sabe tomar las corrientes actuales de una manera genial y combinarlas con los recursos estilísticos más eficaces presentes en las antiguas percepciones humanas de las imágenes y las formas.

Frutiger demostró su capacidad de autocrítica ante los continuos cambios en el mundo de los medios cuando reelaboró, mejoró y complementó para la Linotype Library su tipografía Univers, que fue su mayor éxito. Fruto de aquella labor fueron 59 formas, cada una, una obra maestra. ‘La tipografía Univers de Adrian Frutiger es, sin discusión, la más importante de los últimos cien años’, ha dicho Bruno Steinert, director de la Linotype Library.

En 1977, Frutiger reelaboró y amplió también su tipografía Frutiger, que pasó a llamarse Frutiger Next, con el fin de hacerla accesible sobre todo para la comunicación empresarial y en los espacios públicos, y para los sistemas de información. Las 18 formas que comprende no parecen realizadas con un sistema constructor, sino que fueron diseñadas individualmente e incluso con formas distintivas.

Formas y contraformas

A quien estudia las tipografías de Frutiger no le sorprenden sus trabajos libres de naturaleza artística. Muchos dibujos, grabados y objetos dan una idea de la creatividad artística de Adrian Frutiger al margen de la tipografía. En ellos, el lenguaje formal de Frutiger que aparece en los signos se distingue por una austeridad extrema en cuanto a las formas y los colores, como la de los signos tipográficos, que no pueden ser más abstractos. Frutiger creó estas formas libres ‘simplemente para relajarse’ y busca en ellas símbolos para nuestra época.

Son signos, señales y formas perfectamente definidas gráficamente que, además de poseer cualidades estéticas, son signos elementales, signos para la meditación, signos filosóficos que cada cual puede interpretar a su manera y que dejan en cada persona una impresión distinta.

En estas obras, Frutiger complementa su creación tipográfica en una dimensión estética: esas formas libres, desligadas del alfabeto, muestran su concepto de la relación armónica entre el blanco y el negro, entre colores intencionadamente discretos y entre formas internas y externas que entrañan un sentido filosófico. (Estos trabajos están documentados en el libro Hommage à Adrian Frutiger, que contiene unas 250 reproducciones, y ha sido publicado por la editorial Syndorpress, de Cham, Suiza.)

Dar y tomar

En la actualidad, Adrian Frutiger está trabajando sobre todo en un nuevo libro que aparecerá en el próximo otoño. ‘Es parte de una reflexión que llevo haciendo desde hace bastante tiempo: dar y tomar. En esto no hay nada de revolucionario: antes de ahora, el hombre mayor enseñaba al joven, el padre al hijo, la madre a la hija, el maestro a los aprendices... Un continuo dar y transmitir, y naturalmente, también un continuo recibir y tomar, distinguía a estas relaciones.’ Sin duda, muchos pensarán que este sistema ya no vale, reconoce Frutiger, porque los jóvenes, sentados ante el PC, se cierran a otras influencias. A lo cual responde Frutiger que (si no se equivoca) hay claros signos de que las cosas van a cambiar. ‘La época en que se pensaba que el ordenador podría hacerlo todo ha pasado. Es una idiotez creer que el ordenador pueda reemplazar a las manos. ¡Un ordenador jamás podrá construir un violín que suene!’. Y prosigue: ‘¿Por qué va la gente a los conciertos? ¿Por qué hace excursiones? ¿O por qué medita? Porque el rumbo que la era del ordenador quiere marcar es antinatural para los seres humanos’.

Frutiger está convencido firmemente de que la era del ordenador no impedirá las relaciones comunitarias y la comunicación. ‘Con la revolución técnica, muchas cosas han sufrido cambios esenciales’, dice Frutiger. ‘La inteligible sencillez de la imprenta se disolvió en docenas de fases de redacción, composición, copia e impresión. Sin el trabajo en equipo, la producción de cualquier cosa impresa es ya inimaginable.’ Frutiger contempla esta evolución con mirada crítica, pero en modo alguno con resignación, pues, piensa: ‘Todo lo presente está construido sobre la experiencia del pasado. Por tanto, el futuro existe ya en el presente’. Así pues, el pasado es para Adrian Frutiger componente esencial de nuestro presente. De ahí su intención de dejarnos su legado en forma de libro. Porque también es su intención conservar en él cosas que de otro modo podrían perderse. Y así nos describe habilidades artesanales como, por ejemplo, la entalladura de punzones y las técnicas empleadas en el pasado. ‘Quiero transmitir a otros todo lo que he aprendido y vivido, y todo lo que considero relevante. Este saber se perderá si ni siquiera queda documentado.’

La palabra escrita: parte de nuestra cultura

Es perfectamente comprensible que Adrian Frugier quiera transmitir este legado en forma de libro, pues su nombre está y seguirá estando vinculado a la tipografía: ‘Estoy convencido de que la palabra escrita continuará manteniéndose en los siglos venideros como el instrumento mediador entre quien tiene algo que decir y quien quiere conocer ese algo. No puedo imaginar que esto pueda acontecer exclusivamente a través de imágenes. En nuestro ambiente, la tradición oral está atrofiada, y las imágenes desempeñan un papel cada vez más importante, pero la historia de Europa está marcada por la palabra escrita. Lo ha estado durante milenios, y ello ha arraigado profundamente en nosotros. Por ello, la palabra escrita es y será parte de nuestro estilo de vida.’

Y una idea más de Adrian Frutiger que debería hacer reflexionar a todos los que se ocupan en el diseño: no dar demasiada importancia a la moda y a las continuas veleidades del diseño y considerar las cualidades de la letra, la imagen, el diseño y los medios desde un punto de vista muy pragmático: ‘La tipografía y el diseño que vemos no cumplen su función porque se apartan del contenido’. Este diagnóstico refleja el carácter de Frutiger. Lo que amigos y socios especialmente estiman de él son las hoy bien raras cualidades del sosiego y la concentración, la consecuencia y la modestia, el dinamismo y la perseverancia, la perspicacia y el pragmatismo. A sus 76 años conserva su flexibilidad intelectual, irradia en la conversación claridad mental, y es capaz de transmitir de forma plástica y comprensible sus conocimientos fundamentales y sus visiones.

Klaus-Peter Nicolay’

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

REPUTACION ONLINE

REPUTACION ONLINE

- ¿POR QUE MUCHAS PYMES NO VENDEN EN INTERNET?

 

Cuando un emprendedor o empresario llega a la conclusión de que "apenas vende a través de Internet" y se pone en manos de profesionales, muchas veces ha invertido ya demasiado tiempo y dinero sin llegar a comprender los motivos que hacen que las ventas a través de su web no terminen de arrancar. En ello muchas veces tiene que ver su Reputación Online.

Vamos a intentar en este artículo mencionar las razones más frecuentes que influyen en una baja o nula rentabilidad en el comercio electrónico de las pymes.

Es muy habitual, al mantener una charla con algún empresario o emprendedor, que tarde o temprano salga a relucir la calidad de sus productos o servicios. A su manera todos los productos y servicios son únicos, excelentes y tienden a cubrir alguna necesidad concreta con mayor efectividad que los demás.

1. Nuestro producto/servicio puede ser el mejor o el peor, dependerá entre otras variables de la aplicación del mismo y del nicho específico hacia el que se dirija.

También es habitual que en la misma conversación se hable de su canal de comercialización online, de la página web que le desarrollaron y que en más de dos años apenas ha tenido ventas.

2. Una página web como canal de comercialización por sí sola, sin un plan de marketing online ligado, no sirve de nada.

Si nos fijamos en la descripción de los productos o servicios, quizás en la mayor parte de los casos contienen demasiada información, datos demasiado técnicos o complejos, y apenas tratan los modos de uso o casos de éxito.

3. No vendamos "características" y vendamos "beneficios", nos reportará mejores resultados.

En otras ocasiones el proceso de compra incluye un registro con múltiples campos, información que no es relevante, demasiados pasos para confirmar la compra que alargan el proceso hasta hacerlo inasumible, por lo que el potencial comprador termina por desistir.

4. El proceso de compra debe de resultar sencillo y contener los pasos imprescindibles.

En el momento de pagar y cerrar la operación muchos visitantes abandonan el site desistiendo de la compra.

5. Debemos de facilitar la seguridad adecuada y todos los medios de pago habituales que emplean nuestros clientes potenciales.

En otras ocasiones, la reputación online de la empresa no es demasiado buena y con una reputación negativa las ventas descienden hasta límites insospechados. Nadie compraría un producto que otra persona está criticando -constructivamente o no- en una red social. Es bastante más probable que alguien hable mal de un producto o servicio si le ha decepcionado que si ha cumplido sus expectativas.

6. Mantendremos una estrecha relación con los clientes y cuidaremos la reputación online de la empresa y las personas que la componen.

Otro caso habitual es aquel en el que no se ofrece ningún tipo de garantía o servicio postventa. Hay que tener en cuenta que el número de ventas se puede incrementar en gran medida por el simple hecho de poner en marcha una garantía total de reembolso si el producto o servicio no cumple las expectativas del cliente. ¿Merece la pena aceptar un 4% de devoluciones a cambio de incrementar un 30 o 40% las ventas? Posiblemente el margen comercial nos permita tomar cómodamente esa decisión y responder fácilmente esta pregunta.

7. Ofreceremos y promocionaremos la garantía y el servicio postventa del producto/servicio.

En ocasiones, se puede observar como la presentación del producto o servicio no se corresponde con la calidad o imagen del mismo. Hoy día existen infinidad de elementos multimedia que podremos incluir en la presentación del producto o servicio, que garanticen una correcta percepción del mismo por parte del potencial cliente.

8. La percepción será importante de cara a la fijación de expectativas, y por lo tanto, de la decisión de compra.

Asimismo, puede darse el caso de que la política de precios o los costes añadidos influyan en la conversión de visitas a ventas. Conviene realizar estudios de mercado previos a la realización del plan de marketing online, en el que se incluyan, además de los productos y servicios de la competencia directa, aquellos productos o servicios sustitutivos que podrían estar presentes en la toma de decisiones de nuestros potenciales clientes.

9. Revisemos el portfolio de productos/servicios y mantengámoslo actualizado a la demanda real del mercado.

Manejar datos en tiempo real es posible, una buena analítica web ayudará a tomar decisiones acertadas en el momento preciso. Aún así, hay empresarios y emprendedores que no prestan atención a esta importante fuente de información. Interactuar con los potenciales clientes es sencillo a través de las múltiples herramientas de comunicación disponibles, lo que nos proporcionara interesante información cualitativa.

10. Analicemos todos los datos que los visitantes y clientes nos proporcionan cada vez que interactúan con la compañía.

Quizás puedan parecer aspectos muy básicos, diez consideraciones muy simples para cambiar la tendencia de las ventas de una web. Pero en el comercio electrónico, como en el comercio tradicional, lo simple y el sentido común logran, junto con una buena dosis de creatividad y esfuerzo, llegar a los objetivos planteados de antemano.

Fuente: Baquia .com. - Por Germán Piñeiro (consultor de marketing)

 

Más información acerca de nuestros Servicios de Gestión de Reputación Online.

 

7 consejos para diseñar

7 consejos que me hubiera gustado recibir cuando comencé a diseñar para la web.

  • Henry Ramirez Devany, Foro Alfa
  • Algunas recomendaciones para los que se inician, que me hubieran ahorrado horas de trabajo y me hubiesen ayudado a relacionarme mejor con mis clientes.

 

Qué diseñador no se ha enfrentado a la temible página en blanco del Photoshop tratando de descifrar por dónde iniciar un diseño? ¿Quién no se ha encontrado alguna vez frente a su cliente viendo con impotencia cómo destroza su propuesta gráfica? ¿Quién no ha visto como otros seudo-diseñadores obtienen mejores resultados con diseños menos atractivos y menos profesionales?

Me ha pasado todo eso y mucho más. Por ello, haciendo una retrospectiva de mi carrera profesional, me pregunté qué consejos me hubieran hecho ahorrar muchas horas de trabajo, qué consejos me hubiesen ayudado a estar mejor preparado para enfrentar a mis clientes. Aunque no puedo asegurar que hoy sería un mejor diseñador de haber recibido esos consejos, sí estoy seguro de que hubieran acelerado mi receptividad creativa y aumentado mi suspicacia hacia los factores importantes que determinan el éxito de un diseño.

Los consejos que me hubiera gustado recibir son los siguientes:

1. Planificar antes de diseñar

Aunque ya sabemos que el lugar preferido de los diseñadores es y será siempre el de editor gráfico, es importante que resistamos a la tentación de abrirlo sin antes haber hecho disciplinadamente todos los preparativos correspondientes.

Planificar antes de diseñar significa analizar nuestras referencias inspiracionales, depurarlas y conceptualizar bosquejos en papel, preparar y ordenar los recursos multimedios a utilizar en el diseño, listar y priorizar los contenidos y mensajes que se buscan comunicar, asegurarse de haber entendido las necesidades y expectativas del cliente, agendar la entrega de avances y compromisos, en fin, planificar antes de diseñar significa no dejarse llevar por el azar y contar con una metodología de trabajo.

2. La creatividad no es lo más importante en un proyecto

Cuando empecé mi carrera de diseño web creía ingenuamente que para garantizar el éxito de cualquier proyecto, bastaría con poner siempre lo mejor de mi creatividad y destrezas técnicas. Pero que la creatividad no sea lo más importante en el éxito de un proyecto, es una de esas lecciones que no se aprende diseñando, sino conforme pasan los proyectos y se trata con los clientes. Después de decenas y decenas de reuniones, cientos de correcciones, miles de decisiones estratégicas para los diseños y uno que otro cliente «especial», por fin caes en la cuenta de que la creatividad, si bien es una parte fundamental de un gran proyecto, no es lo más importante.

Tiene más importancia escuchar profundamente al cliente, entender sus verdaderas intenciones, tener presentes sus expectativas, ubicarnos en el entorno operativo y comercial del proyecto y, sobre todo, desarrollar la habilidad personal de saber comunicar y defender las propias ideas.

3. Una buena imagen puede resolverte el diseño

En nuestros inicios, muchos diseñadores web acostumbramos entender a las fotografías como un recurso más, y nos centramos en la composición global de la interfaz, donde las imágenes son solo un objeto más. Sin embargo, la fotografía y la ilustración pueden transmitir sensaciones fuertes y definidas. Una imagen bien seleccionada establece las guías emocionales a seguir, ayuda a comunicar rápidamente de qué trata el sitio y constituye una base importante para la estrategia comunicacional a desarrollar.

Conseguir imágenes de excelente calidad, frescas, modernas, rebuscadas, acordes al estilo de los demás componentes de nuestro diseño, es casi un arte. Gran parte del éxito de nuestra propuesta conceptual depende del esmero y buen tino al seleccionarlas.

4. El diseño tipográfico no es exclusivo del diseño impreso

El diseño tipográfico es un área muy especial del diseño, que muchos diseñadores web subestimamos o pasamos por alto cuando iniciamos nuestra carrera. En general no tomamos consciencia del impacto comunicacional que podemos llegar a alcanzar mediante un buen uso de este recurso. Es por ello que debemos comprender, desde nuestros primeros proyectos, que tanto la teoría del color como los principios del diseño tipográfico son herramientas que nos ayudarán a desarrollar un estilo de diseño efectivo, depurado y sumamente profesional.

Me hubiera encantado haber recibido en mis inicios el consejo de esmerarme por diseñar los mensajes importantes de mis proyectos web (textos estratégicos), de jugar creativamente con los contrastes de tamaño de las fuentes tipográficas y de darle la importancia que merece a la legibilidad.

5. Desarrolla tu propia estrategia de diferenciación

No se trata únicamente de adquirir un estilo de diseño muy particular o diferente de la competencia, sino de desarrollar un estilo diferenciado, atractivo y sumamente competitivo, capaz de adaptarse a los tiempos, construir marca y proyectar efectivamente nuestra capacidad de desarrollar distintos tipos de proyectos.

Un diseñador no necesita de un original y ocurrente currículum vitae, lo que necesita es un buen portafolio que denote su versatilidad, buen criterio conceptual, una propuesta atractiva y gran capacidad técnica en el uso de los editores gráficos. ¡Eso sí que llama la atención y abre puertas!

6. Mantener disciplinadamente un plan de crecimiento profesional

«Nunca dejar de aprender», es un consejo que nos debemos tomar muy en serio, en especial si deseamos mantenernos siempre competitivos. Hay que recordar que la palabra competitividad va unida a dos palabras aún más hermosas: «mayores ingresos».

Pero aprender por aprender no siempre es del todo productivo. La información con que contamos en el área de diseño es inmensa e inabarcable. Debemos ser sumamente selectivos con lo que le metemos a nuestro cerebro. Nuestro plan de crecimiento profesional puede hacerse en base a metas de corto y largo plazo, definiendo qué conocimientos y practicas nos conviene aprender en el corto plazo y qué rutinas de aprendizaje permanente debemos cultivar.

7. Garantizar siempre la mejor presentación

Se dice que las mejores historias les suceden a quienes mejor saben contarlas, de igual manera los mejores diseños son de aquellos que saben presentarlos. No importa si un diseño es el mejor, si cuenta con una propuesta original, si cumple con los requerimientos, si tiene muy buena calidad gráfica o si presenta una estrategia comunicacional muy atractiva. Si al presentarlo no se le da la importancia debida, correrá el riesgo de no ser comprendido, de no cubrir las expectativas del cliente.

Una presentación efectiva parte de asegurar las condiciones físicas, de planificar una descripción adecuada de nuestras decisiones creativas, de anticiparnos a posibles observaciones del cliente y de saber defender el proyecto con argumentos sólidos y responsabilidad. Podemos ser excelentes diseñadores, pero no nos servirá de mucho si no desarrollamos la habilidad personal de saber comunicar y defender nuestras decisiones y nuestras ideas.

Galería de Fotos

Twitter

Contacto

Tel: +506 85116011

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

www.SYTconsulting.net

San José, Costa Rica